La relación entre alimentación y salud ha sido demostrada por multitud de estudios científicos a lo largo del tiempo. Según la OMS, una dieta saludable protege contra las enfermedades no transmisibles, como diabetes, cardiopatías, accidentes cerebrovasculares o cáncer. Mantener unos patrones alimentarios adecuados desde un punto de vista nutricional es un pilar fundamental sobre el que apoyar un envejecimiento saludable. Pero, ¿cuáles son esos patrones?

A veces, se considera que el concepto alimentación sana es sinónimo de alimentación para enfermos. Se trata de un grave error. Una alimentación saludable no tiene por qué perder la dimensión placentera que conlleva el acto de comer. La cocina española se basa en patrones de la dieta mediterránea, aunque cada vez más alejada de ellos; por tanto, cuenta en su haber con una excelente tradición culinaria que contribuye a preservar unidos alimentación y salud.

¿Cómo preservar el vínculo entre alimentación y salud?

Para planificar una dieta saludable no es indispensable tener amplios conocimientos nutricionales; aunque algunas fuentes informativas, especialmente las inadecuadas, intentan hacerlo creer. Tan solo es preciso mantener unas sencillas pautas, fácilmente aplicables a los hábitos diarios. Se trata de consumir en abundancia alimentos de origen vegetal, como frutas, hortalizas frescas, legumbres y frutos secos. Todos ellos son fuente de fibra y micronutrientes esenciales, elementos indispensables para el buen funcionamiento orgánico.

Cereales como arroz, maíz o trigo, entre otros, o alimentos derivados de ellos, como pan o pastas alimenticias, es mejor consumirlos en su versión integral. Entre los alimentos de origen animal, ricos sobre todo en proteínas, debe preferirse el consumo de pescado al de carne. La leche, o sus derivados, y el huevo se incluyen en este mismo grupo, pues son también alimentos ricos en proteínas. Conviene no olvidar que, a cualquier edad, el agua es siempre la bebida por excelencia. Los adultos que así lo prefieran pueden sustituirla por un poco de vino, siempre en cantidades moderadas. Voces autorizadas advierten de los peligros de su consumo y echan por tierra las razones de sus supuestos beneficios.  Existen sólidos argumentos para sostener que el alcohol no es un vínculo adecuado entre alimentación y salud.

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