Los beneficios de la educación en la vejez son amplios y efectivos. Unos bajos niveles formativos se asocian a un mayor riesgo de discapacidad funcional y morbilidad. Pero los niveles instructivos de los mayores son, por razones históricas, inferiores a los del resto de grupos de edad; debido a ello, la OMS considera que el acceso a la educación es un derecho básico de las personas mayores.

Un porcentaje elevado de quienes forman el colectivo de mayor edad careció en su infancia de unas oportunidades de aprendizaje adecuadas. Esta circunstancia condicionó enormemente su desarrollo vital. La enseñanza obligatoria concluía con los aprendizajes más básicos, pero incluso estos quedaban frecuentemente lejos del alcance infantil. En un contexto marcado por carencias materiales de todo tipo, la temprana incorporación al trabajo resultaba una condición común. El abandono escolar constituía a menudo una necesidad ineludible para las familias. Niñas y niños asumían así responsabilidades y tareas poco acordes a su edad. Las primeras se veían abocadas al cuidado del hogar, que incluía el de hermanos pequeños y familiares enfermos o ancianos; los segundos, a duros trabajos físicos para contribuir al sostenimiento económico familiar.

Beneficios de la educación: nunca es tarde

Aquellas desvalidas criaturas traspasaron hace tiempo el umbral de la vejez. Muchas de ellas, especialmente las mujeres, no olvidaron las carencias formativas de su infancia y, pasados los años, acogieron con entusiasmo las oportunidades educativas que brindaba una sociedad más justa e igualitaria. Escuelas de Adultos, Aulas para mayores, Universidades de la Experiencia… diferentes denominaciones para espacios de aprendizaje ofrecidos a los mayores. La variada oferta existente, especialmente en grandes núcleos poblacionales, permite elegir en la actualidad en función de necesidades o preferencias personales.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés) ha proclamado:  “Toda persona, en cualquier etapa de su vida, debe disponer de oportunidades de aprendizaje permanentes, a fin de adquirir los conocimientos y las competencias necesarias para hacer realidad sus aspiraciones y contribuir a la sociedad”. Celebremos la existencia de tal derecho y deseemos que los beneficios de la educación alcancen pronto al conjunto de la población mundial.

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