¿Es una buena vejez cuestión de azar? Según la profesora Fernández-Ballesteros “tener una buena vejez depende de uno mismo en un 75%”; así lo afirmó en el simposio Longevidad y comportamiento, del que ha sido coordinadora. Los pasados 1 y 2 de marzo, diferentes expertos consideraron ambas cuestiones desde una perspectiva interdisciplinar. Este enlace resume sus intervenciones. El evento estuvo organizado por la Fundación Ramón Areces y la Academia de Psicología de España, en colaboración con la Fundación General CSIC.

Rocío Fernández-Ballesteros es profesora emérita de la Universidad Autónoma de Madrid. Su curriculum vitae muestra una amplia trayectoria profesional, tanto en el ámbito de la actividad docente como en el de la Psicología Gerontológica. El curso Vivir con vitalidad, dirigido a personas mayores, es una de sus iniciativas más conocidas. En el vídeo de la Fundación Telefónica que acompaña esta entrada nos ofrece información acerca del mismo.

El estudio de las claves de una buena vejez

Un objetivo prioritario de sus investigaciones ha sido eliminar las connotaciones negativas que rodean la vejez. Ya en 1992, se interesó por el término preferido por las personas mayores de 65 años para ser nombradas. Preguntados sobre esta cuestión, más de la mitad de los participantes en el estudio consideraba la denominación personas mayores, o mayores, como la más adecuada; algo menos de una cuarta parte se inclinaba por tercera edad; descendía el número de quienes elegían anciano y muy pocos preferían la palabra viejo, por su intenso sentido peyorativo. Su labor investigadora se ha centrado en el envejecimiento satisfactorio, competente o con éxito; se trata de conceptos equivalentes entre sí que, finalmente, han sido sustituidos por el de envejecimiento activo, formulado por la OMS.

El envejecimiento es un proceso de larga duración que no depende del azar. La genética interviene en su evolución un 25%, pero el porcentaje restante, mucho mayor, obedece a factores ambientales. Y dentro de estos, el comportamiento es determinante para desarrollar un estilo de vida saludable. Las investigaciones indican que una buena vejez está relacionada con un aceptable nivel de autonomía y un buen estado físico. Pero también es importante la salud psíquica: evitar la soledad, protege la mente. Para la profesora Fernández-Ballesteros, conviene alcanzar un adecuado control de estrés. Ser capaz de disfrutar de unas relaciones sociales satisfactorias y procurar un sentido positivo a los años que restan por vivir son buenos ejemplos de como lograr este objetivo.

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