Cuidar la salud es una buena práctica a cualquier edad, pero durante la vejez resulta aún más efectiva. La velocidad del paulatino declive que acompaña al envejecimiento no es siempre igual; los estilos de vida desempeñan en este sentido un papel determinante. A ello cabe atribuir la existencia de personas con óptimas condiciones funcionales a pesar de su avanzada edad. Esta circunstancia suele achacarse a los genes o a la suerte, que viene a ser similar. Las investigaciones actuales, por el contrario, atribuyen al bagaje genético una influencia de tan solo un 20%.

Periódicamente, los medios de comunicación se hacen eco de campañas cuya finalidad es promocionar la salud. La celebración de días señalados, nutrición o actividad física entre otros, pretenden asimismo concienciar sobre la conveniencia de su cuidado. Esta circunstancia pone de manifiesto lo inusual de tal comportamiento; en caso contrario, no sería tan necesario insistir en sus beneficios. En consecuencia, bajo el lema “Tú puedes hacer mucho por tu salud” la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), en octubre de 2016, por 4º año consecutivo, celebró la Semana del Autocuidado. Su objetivo es “difundir estrategias y conocimientos que impulsen y ayuden a la población a mantener un mayor autocuidado de su salud y bienestar”. A lo largo de la semana, 600 participantes realizaron una encuesta sobre hábitos de autocuidado.

Cuidar la salud, ¿de qué depende?

Los datos revelan que la mayor parte de la población considera que los autocuidados son esenciales para el mantenimiento y la mejora de la salud. Sin embargo, 9 de cada 10 encuestados manifiesta no cuidarse lo suficiente; un hecho que llama especialmente la atención. Cuidar la salud es una conducta muy valorada de forma genérica pero, al plasmarla en el día a día, existe una gran disociación entre teoría y práctica. La necesidad de cambios educativos en este ámbito parece innegable. La Promoción y Educación para la Salud son elementos primordiales para mejorar el nivel de salud individual y colectivo. Urge reflexionar sobre el papel del actual sistema sanitario, tal y como está estructurado. Una realidad tan negativa como la mostrada en los resultados de la encuesta merece ser ampliamente cuestionada. 

El decálogo que ilustra la cabecera de esta entrada puede descargarse aquí. 

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