Envejecer con éxito es la traducción española del término successful aging. Johann Quaas, nacida en 1925, constituye un claro ejemplo. El libro de Guinness de los récords le ha otorgado el título de gimnasta más veterana del mundo.

La expresión envejecer con éxito se utiliza comúnmente en los estudios anglosajones que tratan sobre envejecimiento y personas mayores. En nuestro idioma, podría traducirse como envejecer bien, empleado coloquialmente como referencia a una evolución favorable del proceso. Los medios académicos han adoptado igualmente una amplia gama de apelativos para calificar como propicio el curso de la vejez. Envejecimiento positivo, seguro, óptimo, productivo o satisfactorio son algunos de los conceptos utilizados. En la actualidad, suelen reemplazarse por el de envejecimiento activo, propuesto por la OMS a finales del pasado siglo. El nuevo concepto vino a sustituir al de envejecimiento saludable utilizado hasta entonces. La reciente definición, más amplia, engloba los distintos condicionantes que intervienen en este proceso evolutivo.

 ¿Qué es envejecer con éxito?

Atendiendo a los factores que condicionan el modo de envejecer, diferentes autores establecieron hace años tres categorías de vejez. Denominaron envejecimiento normal al que transcurre sin graves patologías; como contrapunto, designaron envejecimiento patológico al caracterizado por una merma considerable de la salud y bienestar del individuo; en tercer lugar situaron el envejecimiento con éxito, considerado como un objetivo a conseguir. Este transcurre, en primer lugar, con bajas probabilidades de enfermedad y discapacidad; en segundo, con un adecuado mantenimiento de las competencias funcionales y, finalmente, con un óptimo funcionamiento cognitivo y dosis elevadas de participación social.

Numerosos trabajos de investigación han puesto de manifiesto la importancia de cuidar la salud en la vejez. El mantenimiento de un estilo de vida saludable constituye un factor predictivo de envejecer con éxito. Realizar actividad física diaria, alimentarse de forma sana, mantener una buena higiene del sueño o fomentar las relaciones sociales son comportamientos que, resultando siempre beneficiosos, cobran una importancia capital en la edad avanzada. Su desarrollo habitual favorece un buen proceso de envejecimiento y contribuye a prevenir la dependencia.

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