Envejecimiento activo y aprendizaje a lo largo de la vida son dos conceptos próximos; junto al bienestar, la participación y la seguridad, el aprendizaje a lo largo de la vida es un elemento determinante del envejecimiento activo. La educación está considerada como un derecho fundamental desde 1948, fecha de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Hoy, 8 de septiembre, la UNESCO celebra el Día Internacional de la Alfabetización. Para este organismo, la construcción de un futuro más sostenible solo será posible con una plena alfabetización; sin embargo, desafortunadamente, aún queda mucho por lograr en este sentido.

El aprendizaje estuvo contemplado únicamente como una actividad propia de los primeros años de vida. La infancia y la juventud eran etapas dedicadas a la formación académica; la fase adulta a la actividad profesional y, tras la jubilación, solo restaba una forzada inactividad. En 1996, el informe de Jacques Delors “la educación encierra un tesoro” señalaba esta equivocada creencia. “La división tradicional de la existencia de periodos claramente separados ha dejado de corresponder a las realidades de la vida contemporánea y se ajusta aún menos a los imperativos del futuro“.

Envejecimiento activo y aprendizaje: una excelente práctica

El aprendizaje a lo largo de la vida debe contemplarse con una perspectiva amplia e integradora; con independencia de la edad de las personas, la práctica educativa garantiza una oportuna y necesaria adaptación al acelerado cambio social de nuestro tiempo. Han surgido nuevos valores y formas de envejecer y muchos de los estereotipos que acompañan a esta etapa vital van quedando atrás, Quienes hoy se jubilan tienen por delante una larga esperanza de vida. Libres de obligaciones labores, estas nuevas generaciones ya no se quedan en casa; acceden a las variadas ofertas educativas cada vez con mayor frecuencia y llenan las aulas como unos alumnos más.

Los beneficios de la educación en la vejez son innegables. Un ejercicio intelectual continuado proporciona un mayor desarrollo vital, ofrece nuevas oportunidades de interacción social y contribuye a favorecer la independencia y autonomía. El comienzo del curso académico es un buen momento para buscar información sobre actividades formativas dirigidas a personas mayores. Por descontado, las necesidades y preferencias personales deben orientar siempre las posibles elecciones. Está en nuestra mano que envejecimiento activo y aprendizaje a lo largo de la vida sean conceptos semejantes.

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