Los estereotipos negativos sobre las personas mayores son muy abundantes. Se trata de imágenes o ideas preconcebidas sobre la edad avanzada con poca razón de ser; pues, en su mayor parte, o no se corresponden con la realidad o lo hacen de un modo muy sesgado. Un ejemplo evidente lo encarna Yvonne Dowlen, una aventajada patinadora sobre hielo. A los 80 años, un accidente de coche la obligó a colgar sus patines pero, con tesón y esfuerzo, logró deslizarse de nuevo en las pistas. El video adjunto muestra su pericia sobre el hielo, seis meses antes de su fallecimiento.

Los mayores suelen ser vistos como un colectivo en el que priman las personas pasivas, olvidadizas, malhumoradas, solas, enfermas o dependientes. Esta falsa imagen es fomentada indirectamente por los medios de comunicación, en aras al principio de que las buenas noticias no son noticia. Con frecuencia se propagan crónicas o sucesos que muestran a este sector de población como demandantes de cuidados o ayudas. Por el contrario, no se publican situaciones que ponen de relieve las grandes aportaciones de los mayores, especialmente las mujeres, a sus familias y la sociedad en general.

Estereotipos negativos a eliminar: un objetivo

Con esfuerzo, apoyo y afecto muchos mayores realizan a diario funciones esenciales para el sostenimiento familiar o de la colectividad. En ocasiones, incluso, aportando parte de sus escasas pensiones a hijos o parientes cercanos, en detrimento de su calidad de vida. Desafortunadamente, vivimos un tiempo marcado por una intensa crisis económica, que deja sin recursos a una parte sustancial de la población. Asimismo, los mayores proporcionan ayuda desinteresada en multitud de actividades de carácter sociocultural, deportivo, recreativo o de voluntariado. Todos estos hechos constituyen provechosos aportes sociales, que resulta imposible medir en términos económicos.

El modelo actual de vejez se encuentra lejos de los estereotipos negativos que acompañaron esta etapa en otras épocas. En un pasado aún reciente las condiciones de vida en la edad avanzada eran mucho menos favorables. Pero queda mucho por lograr. Los mayores deben ser vistos como plenos participantes de la sociedad, al tiempo que beneficiarios de su desarrollo. De ahí la importancia de negarse a asumir las falsas creencias que rodean a las personas mayores y la vejez. Aceptarlas entraña graves impedimentos para que este grupo de población alcance plenamente un envejecimiento activo y saludable.

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