Evolución demográfica y envejecimiento son términos a los que suele aplicarse tintes negativos cuando se examinan conjuntamente. El análisis de la población es un cometido primordial de los estudios demográficos. La estructura poblacional determina en gran medida los comportamientos colectivos y esta circunstancia se refleja sobre todo en su distribución por sexos y tramos de edad. Son las denominadas pirámides de población, cuya composición permite establecer indicadores de gran interés sociocultural, económico o político.

La evolución demográfica evidenció hace décadas la existencia de un creciente número de personas mayores. La mayor esperanza de vida de vida hizo surgir un novedoso escenario ante el que pronto afloraron todo tipo de alarmas. Los riesgos socieconómicos y el aumento desmedido del gasto sanitario parecían inevitables. Al convertirse España en un país envejecido, se argumentaba, aumentarían notablemente la discapacidad y la morbilidad. Por otra parte, se pronosticaba la quiebra del sistema público de pensiones. El envejecimiento demográfico quedó convertido en un ámbito abonado a una inquietud que aún persiste.

Evolución demográfica: realidades

Pero tan negativas predicciones no han llegado a materializarse. En el momento actual, las tasas de envejecimiento españolas son inferiores a la media europea. Las cifras de discapacidad y morbilidad anunciadas tampoco se han producido. Los mayores envejecen en condiciones de salud, socioculturales, económicas y de calidad de vida muy superiores a las de sus antecesores. Este enlace, sobre  envejecimiento y dependencia, contiene información al respecto. 

Las mismas entidades financieras que auguraban la inviabilidad del sistema público de pensiones son quienes proponen como alternativa el establecimiento de sistemas privados. Desde una perspectiva crítica, voces expertas cuestionan esa solución. El sostenimiento del sistema público, defienden, no depende tanto del contexto demográfico como del modelo distributivo de la riqueza. Sostienen, además, que aumentando las tasas de empleo no solo es posible mantener el PIB (Producto Interior Bruto) sino, incluso, incrementarlo. Evolución demográfica y envejecimiento pueden ser analizados, por tanto, desde perspectivas muy distintas.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.