La flora intestinal es el conjunto de microorganismos vivos alojados a lo largo del tubo digestivo humano. Desde hace algún tiempo, los científicos han cambiado su denominación y la han bautizado con el nombre de microbiota. La existencia de microorganismos suele ir asociada a la idea de los efectos nocivos que pueden originar; sin embargo, en este caso, se trata de todo lo contrario. Solo una pequeña parte de las bacterias que colonizan el intestino humano son perjudiciales. El resto actúa como un poderoso aliado de la salud, por lo que es necesario procurar su buen mantenimiento.

Hasta fechas recientes, los investigadores tropezaban con grandes dificultades para identificar la diversidad de especies bacterianas que coloniza el tracto intestinal. Muchas de ellas son anaerobias, es decir, mueren en presencia de oxígeno; esta circunstancia hace imposible su cultivo en laboratorio. Los avances genéticos han representado un paso de gigante, permitiendo su secuenciación. Aunque no se conocen en su totalidad, se estima que existen de 880 a 1000 especies diferentes por individuo y que la suma de sus componentes supera al número de células del organismo humano.

Flora intestinal y estilos de vida

El conocimiento de los efectos benéficos derivados de la microbiota intestinal son resultado de recientes investigaciones. El Proyecto del Microbioma Humano, en Estados Unidos, y el Proyecto Metagenómica del Tracto Intestinal Humano, en Europa, son dos ejemplos de gran envergadura. Hoy, la microbiota se considera un potente órgano metabólico. Además de mantener la salud del tracto intestinal, se relaciona con la obesidad y con trastornos asociados con ella; entre otras destacadas funciones, regula el sistema inmunitario y favorece la actividad cerebral.

Uno de los últimos estudios sobre esta materia, realizado en Bélgica, ha puesto de manifiesto el modo en que los estilos de vida modifican la microbiota, como vemos en este artículo. En su desarrollo influyen, entre otras muchas variables, la dieta alimentaria, los medicamentos o la velocidad del tránsito intestinal. El cuidado de la salud, por tanto, pasa también por la adecuada protección de la flora intestinal. Este enlace ofrece interesantes consejos al respecto.

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