Los riesgos por exceso de calor surgen cuando se elevan considerablemente las temperaturas en verano. Son las denominadas olas de calor, unas circunstancias meteorológicas que pueden afectar gravemente a la salud. Para prevenir estos riesgos, los servicios de Salud Pública de comunidades autónomas y ayuntamientos ponen en marcha sistemas de vigilancia. La finalidad es advertir anticipadamente de los episodios de calor intenso y evitar sus perjudiciales efectos. Tanto la población general como los profesionales sanitarios y de servicios sociales pueden así adoptar medidas para minimizar los riesgos de tan nocivas condiciones ambientales.

El exceso de calor origina una serie de mecanismos adaptativos para mantener la temperatura corporal en determinados límites. Esta circunstancia obliga a realizar un esfuerzo extra, mayor aún cuando ocurre al comienzo del verano. El organismo no está habituado a las temperaturas elevadas y adaptarse le resulta dificultoso. La situación se agrava cuando estas condiciones permanecen durante días, si la temperatura no desciende por la noche o concurre un exceso de humedad sin viento.

Ante estas circunstancias se produce un sobreesfuerzo orgánico que impide la regulación natural de la temperatura corporal. Los síntomas asociados suelen ser calambres, dolor de cabeza o sensación de agotamiento, pero puede aparecer un empeoramiento progresivo. Las consecuencias de un golpe de calor son muy graves, pudiendo incluso acarrear la muerte. El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad ofrece información al respecto.

Riesgos por exceso de calor y personas mayores

Los riesgos por exceso de calor son más graves aún en niños, enfermos crónicos y personas de edad avanzada. Su vulnerabilidad a las altas temperaturas requiere una mayor protección. Los nocivos efectos del calor se pusieron de manifiesto en 2003. Ese año, el verano fue especialmente caluroso en Europa y produjo numerosos fallecimientos entre los ancianos. Tan trágicos sucesos impulsaron la instauración de medidas de vigilancia meteorológica permanentes. Los servicios de Salud Pública se encargan de activarlos durante la estación estival y prevenir así los riesgos por exceso de calor.

 

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