Medicamentos: ¿derecho humano o negocio? es el título de un libro publicado por la editorial Díaz de Santos. Sus contenidos ponen de manifiesto el perjuicio social causado por el sistema de patentes de las empresas farmacéuticas. Estas compañías disponen de un monopolio, derivado de las patentes de sus productos, que protege la exclusividad de uso durante un periodo de veinte años. Esta circunstancia dificulta el acceso a los medicamentos a un volumen de población sustancial. En una sociedad de libre mercado, es legítimo obtener beneficios económicos por una actividad comercial. En el caso de los medicamentos, depende de ello el futuro de su investigación y desarrollo, defienden las propias empresas. Sin embargo, estas compañías parecen haber traspasado los límites razonables de tan lícita condición.

Un ejemplo evidente lo constituye Sovaldi, un fármaco eficaz contra la hepatitis C, cuyo desorbitado precio generó encendidos debates. Las corporaciones farmacéuticas no se caracterizan por la transparencia de sus resultados económicos. No obstante, se estima que el coste real de dicho medicamento no supera los 150 euros, mientras que el tratamiento por afectado alcanza los 30.000. Un estudio concluyó que, teniendo en cuenta la inversión realizada: unos 1.000 millones de euros, el gasto fue amortizado en el primer mes de su aparición.

Medicamentos: ¿derecho humano o negocio? Algunos datos

La mayor parte de las empresas farmacéuticas tienen carácter internacional. Hasta 1984, los medicamentos eran considerados como un bien esencial, lo que impedía aplicarles el sistema de patentes. Ese mismo año se produjo en Estados Unidos un cambio legal que favoreció extraordinariamente a las grandes corporaciones. La Organización Mundial del Comercio extendería posteriormente la medida al resto del mundo. 

Según la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, el mercado farmacéutico supera en ganancias al de las telecomunicaciones. Por cada euro invertido, las compañías farmacéuticas obtienen mil de beneficio. Respecto al argumento del elevado coste que supone la investigación, la citada federación señala que gobiernos y consumidores financian hasta el 84% del mismo, correspondiendo solo el 12% restante a las empresas farmacéuticas. En este enlace puede ampliarse la información respecto a tan controvertidas cuestiones. Medicamentos: ¿derecho humano o negocio? pone el foco sobre un asunto de indudable alcance social.

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