Prevenir la fragilidad es el mejor modo de afrontar los efectos más nocivos del declive que acompaña a la vejez. Y es que la fragilidad es un estado de vulnerabilidad que dificulta la adaptación al medio; quien la sufre tiene un riesgo muy alto de discapacidad y dependencia. No obstante, conviene recordar que el envejecimiento en sí mismo no es la razón de esta condición. No son pocos los individuos que, incluso a edad muy avanzada, mantienen un envidiable estado. Y noticias como la de este ciclista, o esta gran atleta, son una prueba de ello.

La pérdida de peso, la fatiga excesiva y la disminución de la fuerza han de alertarnos sobre el riesgo de fragilidad. Y aunque se suele asociar a algún tipo de alteración, no depende solo del hecho de padecer una enfermedad. En el nivel de salud, junto a las causas físicas, intervienen otras de naturaleza psíquica y social. Y su deterioro puede ser así mismo un desencadenante de la fragilidad en la vejez.

La importancia de prevenir la fragilidad

Fragilidad y discapacidad no son lo mismo; si bien la primera es el primer paso para llegar a la segunda. De ahí que su pronta detección tenga mucha relevancia. Una intervención precoz lleva a que el problema se pueda revertir o, al menos, que se retrase el daño que conlleva. Por ello en Europa es una prioridad de la Salud Pública. En España, el Ministerio de Sanidad cuenta con un documento de consenso para su abordaje, dentro de la Estrategia de Promoción de la Salud. En el enlace se puede ver al completo

La pérdida de la autonomía es uno de los grandes miedos de las personas mayores; sin embargo, el declive de la vejez se puede ralentizar. Por ejemplo, evitando el sedentarismo. La actividad física mejora la función cardiorespiratoria y el sistema músculo-esquelético; además, disminuye el riesgo de deterioro cognitivo y de depresión. Por otra parte, es fácil de llevar a cabo, ya que solo requiere adecuarla a las características del individuo. En contra de lo que muchos creen, la edad avanzada no contraindica su práctica. Así que manos a la obraTal y como se explica en este blog, la actividad física es el mejor remedio no farmacológico para conservar la salud en buen estado.

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