Cuidar al cuidador de una persona mayor es una necesidad esencial, tanto desde el punto de vista social como humano. Se trata de una labor que implica, además de una gran carga emocional, dedicación intensa, renuncias personales y esfuerzo físico. Lograr que el cometido se lleve a cabo con éxito requiere reconocimiento, apoyo y contar con los recursos adecuados. Solo así se puede reducir el efecto negativo que conlleva una responsabilidad tan exigente.
