Dormir con calor no resulta fácil; el descanso nocturno se resiente cuando el mercurio de los termómetros se dispara. El sueño es un complejo proceso que refleja el ritmo circadiano de nuestro organismo, sometido a ciclos periódicos de reposo y vigilia de 24 horas de duración. La finalidad del sueño es restablecer tanto el desgaste del sistema nervioso como del resto de órganos y aparatos del cuerpo humano. Dormir forma parte de una compleja dinámica cerebral. Durante el sueño, el cerebro no permanece en reposo; por el contrario, despliega una intensa actividad neuronal, diferente a la de la vigilia, pero no menos importante.

El sueño es un aspecto esencial de la salud y su falta provoca diferentes trastornos. Para alcanzar un oportuno descanso físico y mental, necesitamos los efectos benéficos de un sueño reparador. Sueño y bienestar, por ello, forman parte inseparable del cuidado de la salud. No obstante, existen variables que condicionan el logro de un sueño satisfactorio. La presencia de calor excesivo es sin duda una de las más relevantes. Agosto ha traído consigo la primera ola de calor en España, según la Agencia Estatal de Meteorología. Además, las previsiones indican la aparición de nuevos episodios similares; se teme que su presencia genere daños como los causados durante el verano de 2003 en Europa.

Pautas que ayudan a dormir con calor

La temperatura ideal para el descanso nocturno oscila entre los 18 y los 22ºC. Pero, si el calor aprieta, es difícil mantener esos valores sin aire acondicionado. Conviene por tanto tomar medidas que contribuyan a aliviar el calor ambiental. En primer lugar, hay que evitar en la medida de lo posible que la vivienda se caliente; para ello es conveniente bajar persianas y cerrar ventanas hasta la puesta del sol. La cena se compondrá preferiblemente de platos ricos en agua: ensaladas, gazpachos y frutas abundantes. Una ducha tibia, nunca fría, antes de acostarse, reduce la sensación de calor; el agua fría activa la temperatura corporal y empeora el problema. 

El pijama, o camisón, serán amplios y de algodón, al igual que la ropa de cama. Es aconsejable destapar los pies y, si es insuficiente, prescindir de sábanas y pijama. Un ventilador disminuye la sensación térmica de calor; siendo los de techo bastante eficaces. Aplicar un pañuelo húmedo en zonas del cuerpo no demasiado sensibles también servirá de ayuda. Dormir mal invita a retrasar la hora de levantarse, si se tiene ocasión de hacerlo; sin embargo, modificar el horario habitual de reposo nocturno agrava las dificultades con el sueño; la noche siguiente resultará aún más difícil conciliarlo. Por esta razón, si las condiciones meteorológicas obligan a dormir con calor es imprescindible mantener una buena higiene del sueño, como se muestra en este enlace.

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