Conviene destacar la importancia del ocio activo durante la vejez. Porque el ocio se suele relacionar con inactividad y descanso. No en vano, la palabra en su origen es la opuesta a negocio, que significa ocupación y quehacer. Sin embargo, en la sociedad actual, el sentido de ocio va más allá. Se vincula al tiempo libre, una situación asociada al disfrute. Y aunque el placer de no hacer nada es innegable, su duración ha de ser breve. La inactividad, si se prolonga, acaba por aburrir. Y el aburrimiento daña la salud mental.

Hay patrones claros de ocio no activo; es decir, no recomendable. Sin ir más lejos, el uso en exceso de las pantallas. Entre los mayores, la más común es la televisión. Es sin duda una fuente de entretenimiento, información y cultura. No obstante, los efectos son negativos si su empleo se dilata. Una de sus secuelas es el sedentarismo, nocivo en sí mismo. Además, no es una actividad en la cual se participa: todo un ejemplo de ocio pasivo. 

La importancia del ocio activo para la mente

Es necesario echar por tierra los estereotipos sobre la vejez. Y uno de los más extendidos es que el paso del tiempo hace perder el entusiasmo ante lo nuevo. Nada indica que tenga que ser así. Activar la mente es esencial para envejecer bien. No han de ser tareas complicadas, sino atrayentes. Ocupaciones que, además de estimular el cerebro, generen bienestar y oportunidades de relación con otras personas. Se trata, en resumen, de alimentar cada día la ilusión por la vida:

  • Lectura de revistas, prensa o libros; mejor aún en grupo. 
  • Adquisición de nuevas habilidades; destrezas que supongan un reto alcanzable.
  • Resolver crucigramas, sudokus o practicar juegos de cartas, ajedrez u otros. 
  • Escribir, pintar, cocinar, hacer manualidades…
  • Escuchar música, aprender a tocar un instrumento…
  • Participar en talleres, actividades culturales, voluntariado o centros de mayores.
  • Hacer ejercicio físico, caminar en compañía o pasear.
  • Por último, pero no menos importante, mantener una vida social activa.