La vejez en soledad se ha convertido en una realidad cada vez más frecuente. Según la RAE soledad es la carencia voluntaria o involuntaria de compañía. Pero no es lo mismo estar solo que sentirse solo. Y en esa diferencia se asienta la clave de la comprensión del problema. Porque, más allá de su condición, elegida o forzosa, su relevancia recae en los sentimientos que despierta. Una persona puede estar acompañada y, aun así, sentirse sola. Es una vivencia subjetiva marcada por la percepción de incomprensión o abandono. Y suele generar malestar emocional, tristeza e incluso problemas de salud mental como ansiedad o depresión.

Por el contrario, la soledad voluntaria es una elección consciente. En este caso, la persona disfruta de su retiro. Lejos de ser negativa, esta forma de soledad puede acrecentar el bienestar personal. Quienes eligen vivir solos no sienten vacío, sino conformidad con su propia compañía. La frase de Séneca «Nunca estoy menos solo que cuando estoy solo» no es sino una reflexión sobre la trascendencia de la vida interior. 

Combatir la vejez en soledad si es involuntaria

Entender la diferencia entre soledad forzada y opcional es esencial para no estigmatizarla sin más. Mientras que la primera precisa de cuidados, apoyo y estrategias que fomenten la conexión social, la segunda se ha de respetar como una opción lícita. En definitiva, la regla no está en la cantidad de compañía, sino en cómo cada persona vive sus vínculos con los demás y consigo misma.

La cuestión a destacar es la necesidad de evitar la soledad no elegida. Y es que suele estar relacionada con la pérdida de la pareja y los amigos, así como con limitaciones de movilidad que dificultan las relaciones sociales. Por ello, es un reto de salud pública que requiere atención urgente. Son fundamentales las políticas y acciones que favorezcan la inclusión de las personas mayores. Con la puesta en marcha, entre otras medidas, de iniciativas comunitarias, programas de acompañamiento y espacios de encuentro intergeneracional para garantizar una vejez digna. 

En este enlace de la Fundación Juan March dos expertos tratan sobre esta materia.