Retrasar el envejecimiento cerebral no es imposible. El debilitamiento del cerebro se creyó inevitable hasta mediados del siglo XX; hoy no es así. Los 86.000 millones de neuronas que contiene no se reducen con la edad. Por el contrario, se sabe que, con el oportuno cuidado, se desarrollan nuevas neuronas, gracias a la plasticidad del cerebro. Es decir, es un órgano dinámico, con capacidad de transformación. Y ese potencial mantiene en buena forma su funcionamiento con un poco de esfuerzo. 

Pero no siempre se está dispuesto a cuidar el cerebro. El papel de los genes se emplea como pretexto. Y no es que no cuenten; sin embargo, su peso es limitado. Oscila entre un 25% y un 30% del total, el resto, la mayor parte, depende del ambiente. Es decir, hay mucho por hacer. En este sentido, los hábitos de vida, la relación social y el ejercicio mental juegan un papel determinante.

Algunas claves para retrasar el envejecimiento cerebral

+ Ser activa/o. El ejercicio físico aumenta el flujo de sangre al cerebro, lo que contribuye a su buen mantenimiento.

+ Cuidar las relaciones personales y la vida social. Conviene tener contactos habituales, ya que el aislamiento es perjudicial. Asociaciones, viajes o eventos culturales son fuentes de comunicación con los demás.

+ Buscar quehaceres que doten de sentido el día a día, en función de los gustos y preferencias de la persona. .

+ Retar al cerebro con nuevos aprendizajes. Idiomas, música, pintura, lectura, manualidades… Eso sí, que no entrañen un exceso de dificultad: la frustración puede resultar negativa.

+ Extremar la concentración en las tareas habituales. La atención es una capacidad que se resiente con los años; no hay que dejarla de lado.

+ Dormir bien. No importa tanto el número de horas de sueño, como la sensación de descanso. Mantener una buena higiene del sueño mejora su calidad.

+ Seguir una alimentación sana. Variada y rica en vegetales; con más pescado que carne. Evitando el exceso de grasa, azúcares y productos muy procesados.