¿Qué conviene saber del coronavirus para atenuar la inquietud que despierta? Porque algunas de las noticias que se escuchan o leen asustan a la población. Y es que no se puede confiar igual en todos los medios. Mientras que unos tratan el caso con rigor, otros avivan el miedo ante la  incertidumbre. La información y la transparencia es la mejor arma contra las dudas que surgen. Hay que huir de los enfoques que nos atemorizan; sobre todo en las redes sociales. No son lo mismo los contenidos generados por los profesionales del ramo que los de usuarios que solo persiguen audiencia; y hasta causar daño. La infección por COVID-19, que así se denomina el responsable del contagio, no es alarmante; la evolución es benigna en la mayoría de los afectados. Sus víctimas, sobre todo, son personas con una salud frágil o que padecen una enfermedad previa.

Qué conviene saber del coronavirus y qué no es cierto

Es mejor acudir a los datos que a las opiniones. Pero la confusión es de tal magnitud que la propia OMS llama a la calma. Y ha tenido que desmentir que la transmisión se produzca mediante nubes de aire que se inhalan. En realidad, se contagia a través de gotitas de saliva de alguien enfermo y próximo. No está en el aire. Por tanto, no es útil el uso de mascarillas en la boca; solo se recomiendan a quién ya se ha contagiado. No obstante, circulan bulos absurdos. Entre muchos otros, que el virus proviene de la orina de los niños o que lo elimina un secador de pelo. A veces, las medidas que se recomiendan no solo son inútiles sino peligrosas; por ejemplo, rociarse el cuerpo con lejía. La medida de prevención más eficaz es el lavado frecuente de manos con agua y jabón.

Por ahora, la propagación del COVID-19 no se considera una pandemia. El término no se relaciona con la gravedad de la enfermedad, sino con su extensión en una gran parte del mundo. Y aún no existen elementos de juicio para calificarlo de ese modo. La familia de los coronavirus se descubrió en los años 60, aunque su origen hoy por hoy se desconoce. Según de qué tipo se trate, pueden causar desde un resfriado hasta una neumonía. La mayoría no son peligrosos y se pueden tratar con éxito; sin embargo, el diagnóstico precoz está en la base del mismo. Y este es el problema al que se enfrenta la OMS. El nivel de asistencia sanitaria en el mundo difiere mucho de unas zonas a otras. En este sentido, los países con economías más precarias sí tienen por qué preocuparse. Si el contagio les llega, ellos pueden sufrir las peores consecuencias.

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