En estas fechas, es de ley dedicar un recuerdo a Alexandre Kalache, ya que se cumplen 20 años de la II Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento. Se celebró en 2002, en Madrid, del 8 al 12 de abril, 20 años después de la de Viena. En el encuentro, la OMS presentó el documento Envejecimiento activo: un marco político. Y surgió otro modo de entender la vejez, que pasó a ser vista como una etapa más del ciclo vital. La salud es necesaria, pero no es lo único que la sostiene. El enfoque dio un giro de 180 grados al papel de los mayores en la sociedad. El documento ha sido una fuente de inspiración para la puesta en marcha de actuaciones de muy diverso signo. Y se han sucedido los planes, proyectos, programas en lo relativo a las personas de 60 años y más. 

Kalache nació en 1945, en Rio de Janeiro, y se doctoró en Salud Pública en Reino Unido. Es un experto a nivel mundial en materia de envejecimiento. Entre sus muchos méritos está el impulso al proceso que germinó en el documento citado. Entre 1995 y 2009, dirigió el programa de la OMS Envejecimiento y Ciclo de Vida y, en 2007, puso en marcha la Red de Ciudades Amigables con las Personas Mayores. Desde el año, 2012, es el presidente del Centro Internacional de Longevidad (ILC Brasil), con sede en Río de Janeiro; además, es el presidente de la Alianza Global de Centros Internacionales de Longevidad

Alexandre Kalache y la gerontolescencia

El defensor de los derechos de los mayores sostiene que ha nacido una nueva etapa vital. Se trata de un período que nunca ha existido. Y él propone el término de gerontolescencia. Admite que es una palabra un tanto extraña; no obstante, confía en que su uso se extienda. Algo así ocurrió en el pasado con el concepto de adolescencia, que era desconocido. Para nuestros padres, no existió ese tiempo de transición; pasaron de la niñez al duro mundo del trabajo y, con él, a la madurez. 

La vida regala la gerontolescencia a los mayores de hoy. Es una etapa anterior a la vejez y dura nada menos que unos treinta años. Y es que hasta hace unas pocas décadas la muerte llegaba casi con la jubilación laboral. Pero ya no es así. No solo ha cambiado la esperanza de vida, que es mayor, también lo ha hecho el modo de envejecer. Y el número de personas a las que, en razón de su edad, se les puede considerar ancianas no deja de crecer; sin embargo, desde un punto de vista funcional, están muy lejos de serlo. 

En este enlace se puede ver a Kalache en la exposición A vivir que son cien años, en Sevilla. 

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