La salud de los centenarios es objeto de investigación creciente, pues parece obedecer a la tenencia de rasgos genéticos protectores. Que los genes influyen en la longevidad no es nuevo. Es sabido que los animales tienen un reloj biológico que marca la longitud de su ciclo vital. Sin embargo, aún no ha sido posible identificar qué la origina. Y es que no se trata de un único gen de peso, sino de muchos de influencia moderada.
El interés de la ciencia por desvelar qué factores regulan el envejecimiento es fácil de comprender. Ante el aumento de la esperanza de vida, se impone averiguar cuál es el secreto de la longevidad. Según el Blog Envejecimiento [en-red], el número de centenarios en España no ha hecho sino crecer. En 2021, ascendía a 12.756; en 2022, a 13.941 y un año más tarde a 14.660. Y aunque los estilos de vida importan, y mucho, el papel de la herencia también cuenta. Por ejemplo, la perspectiva de ser longevo aumenta si un abuelo, el padre, la madre o un hermano cumplieron los 100 años.
La salud de los centenarios y los supercentenarios
Enfermedades como las cardiovasculares, el cáncer o el alzhéimer se asocian a la edad. Son patologías que afectan a los centenarios igual que al resto de la población. La diferencia es que en ellos aparecen más tarde. Las investigaciones ponen de relieve que la lotería genética ha agraciado a los centenarios con un extra de protección, lo que les permite gozar más tiempo de una buena salud.
El rasgo es más marcado aún en los supercentenarios; es decir, en quienes superan los 110 años. Es una edad que alcanza una proporción muy pequeña de personas. Se estima que solo uno de cada mil centenarios se convierte en supercentenario. Un dato fundamental es que solo se ven afectados por la enfermedad en los últimos 5 años de vida. Y suelen gozar de buena salud hasta ese momento. Como promedio, el tiempo que transcurre con dolencias asociadas a la edad es de unos 15 años. Si en los supercentenarios se reduce a 5 años, no hay duda de la existencia de genes que protegen la salud. Y el interés por descubrirlos no cesa.
