Los problemas de memoria son una de las quejas más habituales de las personas mayores. Pero olvidar una fecha o una cita no es algo que les afecte solo a ellas, ya que se produce a cualquier edad. Y es que la memoria de elefante no es más que un mito. No obstante, el rendimiento de la memoria se suele resentir a partir de la quinta década de la vida. Y preocupa a quien lo sufre. El deterioro cognitivo es una de las amenazas más temidas de la vejez. No en vano, la OMS considera la demencia como una prioridad de la Salud Pública. Se estima que entre el cinco y el ocho por ciento de la población mayor de 60 años padece algún tipo de este mal. Y eso afecta a millones de personas en todo el mundo.

Por fortuna, la dificultad para el recuerdo tiene un carácter benigno en la mayoría de los casos. Su origen se debe a la pérdida de memoria asociada a la edad, que no guarda un componente patológico en sí misma. Se trata de un proceso que es parte del efecto del paso del tiempo en el organismo humano. Sin embargo, la velocidad a la que se produce el declive se puede aminorar. En este sentido, un paso indispensable consiste en mantener un estilo de vida sano.

Solución a los problemas de memoria

La idea de que la vejez se acompaña de un deterioro de la memoria se encuentra muy extendida. Muchas personas consideran que no hay modo de evitar esta circunstancia, aunque no es así. El funcionamiento de la memoria en la vejez se puede mejorar. A veces, el problema obedece a que el entorno de la persona es pobre en estímulos. A medida que pasan los años se suelen restringir actividades que requieren dosis extras de atención y esfuerzo mental. Y esta circunstancia es contraria a un buen rendimiento de la memoria.

Los expertos en este campo consideran que hay remedio para las quejas. La mejor fórmula es incrementar el ejercicio mental, sin olvidar por ello el físico. Es sabido que la actividad física es el mejor aliado de la memoria. Se ha demostrado que en ciertos casos su eficacia es superior a la de la medicación. Por tanto, el primer paso para mejorar la memoria es huir del sedentarismo y mantener una vida social activa. Al mismo tiempo, se debe estimular la mente con actividades que entrañen un cierto grado de desafío. En cualquier caso, las tareas se han de adaptar a los gustos y preferencias de la persona que las lleva a cabo.    

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