Se llama Juan Genovés y no ha dejado de utilizar el abrazo como un símbolo de unión. La primera vez que lo hizo fue en 1976, con un lienzo de 2 por 1,5 metros. Es una obra en pro de la amnistía que en aquel tiempo acarreó su detención. Y se convirtió en un icono de la España de la transición. De 1988 a 2003 se pudo ver en el Museo Reina Sofía, en Madrid; hoy se encuentra en un salón de sesiones del Congreso de los Diputados. Es la imagen que ilustra la entrada; por una vez, le concedemos el puesto del autor, al que se puede ver en su web oficial.

El abrazo como un símbolo a lo largo de los años

Genovés nació el 31 de mayo de 1930, en Valencia. A los 4 años ya pintaba. Y estudió Bellas Artes. El drama de la guerra civil se le gravó en la mente. Y desde joven quiso dejar claro su compromiso contra la opresión. Lo mostró mediante el arte, con nuevas formas de expresión. No hay duda de que lo consiguió. Los frutos de su trabajo se extienden por el mundo y ha recibido premios de gran prestigio. Su denuncia es constante. Pinta el miedo y la soledad; cambia las formas pero no el mensaje, que siempre es el mismo. Él sostiene que todos cabemos en la misma casa; que no es difícil.

Tiene tres hijos que han seguido sus pasos en el arte. En el mes de junio expusieron juntos en el Centro Niemeyer de Avilés. El titulo de la muestra fue La unidad dividida por cero. La noticia se puede ver en RTVEA los 89 años aún trabaja sin descanso. Está muy bien de salud; dice que no es por casualidad, sino porque se cuida. No quiere hablar de dinero. Del elevado precio de sus obras se ocupan los hijos. Él bromea diciendo que está en la ruina, que le dan lo justo para comer y vivir con sencillez. En la entrevista afirma que vivimos en el mejor periodo de la historia; y, sin embargo, no nos corregimos. Su labor es un canto al cambio del ser humano; un abrazo sin fin.

 

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