La discriminación de las personas mayores recibe el nombre de edadismo. El término no está reconocido por el diccionario de la Real Academia Española; se trata de una traducción de ageism, de uso común en el ámbito de la Gerontología anglosajona. Lo utilizó por primera vez Robert N. Butler, en 1969, en referencia a los prejuicios de la sociedad hacia los mayores. La discriminación por edad encierra un cariz negativo de la vejez. Y de él se derivan actitudes y prácticas no procedentes con estas personas; entre otras, el hecho de considerarlas como una carga social, el de tomar decisiones por ellas o el de dificultar su acceso a bienes o servicios básicos.

Cabe destacar que el edadismo no afecta por igual a todas las personas mayores. Se suele asociar a rasgos muy concretos; por ejemplo, los bajos recursos socioeconómicos o culturales. Y es más frecuente en las mujeres. Tras el racismo y el sexismo, el edadismo es una forma grave de discriminación social; comparte con las anteriores consecuencias negativas hacia quienes lo sufren. En su caso, no afecta a un grupo social concreto, se extiende a la población en su conjunto, puesto que la vejez es un periodo evolutivo más. 

Discriminación de las personas mayores: 1 de octubre

La Asamblea General  de las Naciones Unidas instauró el 1 de octubre como Día Internacional de las Personas Mayores en el año 1990. Plasmaba de este modo las directrices de la I Asamblea Mundial sobre Envejecimiento, ratificadas en 2002. La medida pretendía combatir los estereotipos negativos sobre la vejez. La imagen social de las personas mayores actuales se diferencia en gran medida de la de las generaciones pasadas; sin embargo, se mantienen vigentes abundantes prejuicios. El envejecimiento continua asociado a la enfermedad, la dependencia, la pérdida de capacidades cognitivas o el aislamiento social. Esta negativa visión afecta en ocasiones a los propios mayores, una circunstancia que dificulta un buen desarrollo de esta etapa vital.

Hoy, 1 de octubre, se conmemora el Día Internacional de las Personas Mayores. Desde aquí, queremos contribuir a transformar la visión negativa de la vejez. La sociedad debe mostrar más sensibilidad hacia los intereses y necesidades del colectivo de mayor edad. El envejecimiento activo ha de ser un proceso al alcance de todos los mayores para mejorar su calidad de vida. Por otra parte, conviene tener en cuenta que los estereotipos se adquieren a edades muy tempranas. Es de esperar que los adultos de mañana destierren mitos y falsas creencias en torno a la vejez. De ese modo, por fin, la discriminación de las personas mayores desaparecerá para siempre.

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