Las tendencias demográficas indican un incremento considerable del sector de población de mayor edad en las próximas décadas. El Instituto Nacional de Estadística (INE) acaba de publicar un informe con las previsiones de futuro de la población española. El sector de la población mayor de 65 años es de casi 9 millones de personas. Pasarán a ser 12 millones en 2048 y 15 en 2068. En esta última fecha, los mayores de 80 años serán 7 millones. Asimismo, la cifra de personas que alcanza actualmente el centenar de años es de 11.000; se estima que en 2068 superará los 200.000.

El INE también hace proyecciones sobre cómo serán los hogares españoles en el futuro. En España existen hoy 18,5 millones de hogares. En 2033 habrán ascendido a 20,3 millones. Una gran parte de ellos, el 28,9%, estará habitada por una sola persona. La progresión mayor en la tipología de los hogares será la correspondiente a los unipersonales y los formados por tan solo dos miembros.

Tendencias demográficas: la importancia de prever el futuro

La conjunción de las previsiones de evolución demográfica y envejecimiento se percibe casi siempre como un problema inquietante. El 42% de las personas que ahora viven en hogares unipersonales tiene más de 65 años. La tendencia de futuro es que este porcentaje se incremente notablemente. Al parecer, viviremos más años, pero también más solos. La vejez en soledad es uno de los mayores riesgos que amenazan a las futuras generaciones de mayores. Urge por tanto tomar medidas sobre el modo en que los ancianos del futuro vivirán su última etapa vital.

Las secuelas más nocivas de la edad avanzada, como la dependencia o la enfermedad, siguen siendo un gran tabú social del que apenas se habla. Y ello implica que, a nivel personal, raras veces se planifique el modo en que queremos envejecer. Pero solo anticipando los problemas es posible prevenir sus efectos más nocivos. Las políticas públicas, encarnadas en las diferentes administraciones, deben afrontar con firmeza los retos que entraña una sociedad que envejece. Primero, impulsando con decisión pautas de promoción de la salud a distintos niveles; pero, al mismo tiempo, avanzando en las necesarias medidas de protección a la vejez mediante actuaciones sociosanitarias debidamente coordinadas.

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