Ptahhotep es el nombre de un anciano escriba egipcio que fue visir del rey Isesi, en la V dinastía, 2400 años antes de Cristo. La mastaba de Ptahhotep, en Saqqara, ofrece escenas de aquel tiempo labradas en sus paredes. El personaje es conocido como autor de las Máximas de Ptahhotep o Sabiduría de Ptahhotep. Son una serie de principios morales acerca del modo en que los hombres se deben conducir para alcanzar la sabiduría; no obstante, el escriba reconoce que no es posible lograr plenamente una condición de tal altura.

La obra, que tiene un estilo claro y directo, está confeccionada en escritura hierática. Se trata de una variedad de la escritura jeroglífica, utilizada en los textos administrativos, religiosos, científicos y literarios del Antiguo Egipto. Bajo la forma de consejos a su hijo, el escriba desgrana recomendaciones y preceptos del recto comportamiento. Él manifiesta haber cumplido las normas a lo largo de su dilatada vida y pide a su hijo que, a su vez, las trasmita a sus sucesores. Para lograrlo apela al sentido de continuidad que ha de prevalecer entre las generaciones.

Ptahhotep, feliz de haber vivido mucho

El anciano asegura tener 110 años. Al comienzo de su obra reconoce que con la ancianidad han llegado la debilidad y la incapacidad. Los ojos están ciegos, los oídos sordos, las fuerzas declinan, la boca no habla, la memoria se pierde y es dificultoso levantarse… declara Ptahhotep en medio de sus reflexiones. Por ello, pide a su soberano que cree para él un sostén de la vejez y permita a su hijo ocupar el puesto. Asegura que instruirá oportunamente a su descendiente con palabras antiguas para que el entendimiento penetre en él; de ese modo, podrá actuar como ejemplo de vida y alcanzar el bien para impartir la justicia.

El escriba concluye sus escritos dando las gracias al faraón por haberle concedido vivir tantos años; al mismo tiempo, desea a su hijo que goce de una vida tan larga como la suya. La esperanza constituye toda una declaración de lo satisfecho que está por los muchos años vividos, con lo que las limitaciones que ha descrito quedan relegadas a un segundo plano.

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