Pecados de la memoria es un concepto que alude a la deformación del recuerdo por parte de esta capacidad cognitiva. Para Daniel Schacter, un gran psicólogo de la Universidad de Harvard, se trata de fallos que muestran que el funcionamiento de la memoria no es ni mucho menos perfecto; no obstante, no los considera como un defecto; ve en ellos una oportunidad para observar y ampliar el conocimiento sobre esta capacidad del cerebro.

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Con relativa frecuencia, se olvidan sucesos, fechas o nombres que querríamos recordar; por el contrario, nos obsesionan recuerdos que desearíamos dejar en el olvido. Otras veces, la memoria es capaz de falsear las huellas grabadas. Y se recuerdan hechos que la lógica indica que no ocurrieron en nuestra presencia o que fueron muy distintos.

¿Cuáles son los pecados de la memoria?

Para Schacter, las transgresiones o los siete pecados de memoria son el transcurso, la distracción, el bloqueo, la atribución errónea, la sugestibilidad,  la propensión y la persistencia.

El transcurso es el debilitamiento de los recuerdos con el paso del tiempo. Es más fácil recordar qué hicimos ayer que un suceso que tuvo lugar un tiempo atrás. La distracción se producen por no prestar suficiente atención a actos cotidianos. Perder objetos como llaves o gafas tienen su origen en la falta de esta. El bloqueo supone un intento infructuoso de recuperar de la memoria una información concreta. “Lo tengo en la punta de lengua” se suele decir ante la incapacidad de mencionar un dato en un momento dado.

La atribución errónea consiste en asignar un recuerdo a una fuente equivocada. La sugestibilidad alude a la implantación de recuerdos inexistentes en el cerebro y está muy próxima a la anterior. En general, se produce por vía indirecta, como preguntas o inducciones. Ambas reciben el nombre de falsos recuerdos y resultan de especial trascendencia en el ámbito legal.

La propensión refleja la influencia de conocimientos actuales sobre el modo de recordar el pasado. A menudo, se rehacen experiencias previas a la luz de un saber posterior, lo que modifica su recuerdo. Por último, la persistencia hace que afloren a la mente los recuerdos indeseados. Y, en casos extremos, como en experiencias muy traumáticas o cuadros de depresión grave, entraña graves riesgos para la persona.

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